Queridos amigos, alumnos y clientes, este es el estado actual del centro el Bosque después del devastador terremoto.
Mucho peor ha sido las pérdidas humanas que desde aquí enviamos nuestro más sentido pésame a los familiares. Hemos vivido el horror de como la tierra se movía bajo nuestros pies, como el polvo sustituía al sol y una nube de miedo e incertidumbre nos embargaba. Edificios destruidos, iglesias devastadas, etc, etc....
La naturaleza nos demuestra una y otra vez, que somos una piececita más en este puzzle, pero nos creemos superiores a ella. Siempre, los grandes sabios tanto de oriente como de occidente, nos decían que viviéramos en armonía con la naturaleza, pero cada día nos olvidamos de esas máximas, más bien diría yo que las tenemos totalmente olvidadas. Ahora, posiblemente, no es el momento de charlas filosóficas, de "rollitos de primavera", pero si estoy totalmente convencido que es momento para una reflexión, una reflexión muy profunda que salga desde nuestro corazón. El qué, como, donde, cuando, cuanto, etc, etc.., todas esas preguntas que algunas veces nos hemos hecho en nuestra existencia, ahora toca profundizar un poquito más y escuchar esa voz interior. Pero de todas estas cosas y de otras más las iré escribiendo conforme mi corazón lo exprese, porque amigos, hermanos, ya toca.
Por ahora el Bosque se retira a una profunda reflexión, no podemos ofreceros ese lugar de paz y tranquilidad que cada día intentábamos crear para nosotros y compartirlo con vosotros, hasta que llegue el momento de su vuelta, si es que tiene que volver, ya que nunca se sabe lo que el destino nos depara.
Si alguien desea algún producto de los que habitualmente venían utilizando, nos pueden llamar que gustosamente se lo serviremos a domicilio.
Las clases de Qigong y taichi, en breve las retomaremos pero donde más siempre he disfrutado, en la calle.
Amigos, un abrazo muy fuerte, mucha fuerza y lo que siempre me gusta decir:
"no dejéis de escucharos"